“La fuerza que a través de una espoleta verde impele a la flor”
Nunca mejor “recetado” un artículo como este que les presento hoy, porque después de haber cargado cajas, subido y bajado miles de veces esas escaleras para llenar el camión de mudanzas; limpiado, fregado, aspirado, surtido, desembalado, arreglado y otros “ados” que se les ocurra al nuevo departamento para dejarlo “presentable” a la brevedad posible para así recomenzar con el trabajo de mis pacientes… quedé tan extenuada (y a la vez feliz) que se me ocurrió, aunque la primavera haya comenzado hace rato, presentarles el elemento que, por derecho propio, representa y encarna la fuerza interior, física, mental y espiritual, en perfecta coherencia, para lograr el objetivo que se propongan en la vida.
EL HÍGADO Y LA VESÍCULA BILIAR
“El Elemento Madera es el único del modelo oriental que manifiesta tanto una identidad individual como una fuerza de la naturaleza. El mundo de las plantas en conjunto posee una energía -Aristóteles hablaba del “alma vegetativa” para describir cierto nivel de conciencia-, si bien cada especie de plantas y cada planta individual dentro de esa especie tienen una forma única. La vida vegetal muestra una urgencia irreprimible por reproducirse y extenderse, de tal forma que la energía de una brizna de hierba que consigue abrirse paso a través del asfalto, o de un árbol que crece en una pared, es la misma energía que produce la exuberancia prodigiosa de los bosques tropicales. La energía de las plantas es casi imposible de destruir; puede permanecer latente durante años o eones, y brotar de nuevo como las flores brotan en primavera en el desierto después de la lluvia, o las semillas que germinan después de permanecer 8000 años en una tumba egipcia. La fuerza primaria de la urgencia de vivir y crecer es la característica de la Madera y sus representantes en el ser humano son el Hígado y la Vesícula Biliar.
Debido a la fuerza del Ki de la Madera, el Hígado y la Vesícula Biliar suelen encarnar un carácter militar en los libros clásicos y reciben el título, respectivamente, de “general” y “teniente”. La energía de la Madera no es específicamente agresiva por naturaleza a pesar de su fuerza competitiva. Algunas plantas son venenosas, pero son muchas más las curativas, y aunque otras se defiendan con espinas, el mundo vegetal en conjunto es más benevolente que otra cosa. Por encima de todo, cuando se hallan muchas plantas juntas hay una poderosa sensación de comunidad y cooperación además de competitividad. Un paseo por un bosque nos muestra la presencia de líquenes que colonizan las ramas de los árboles, hongos y helechos que medran en puntos a la sombra húmedos mientras los árboles muertos acogen musgos y setas en su largo proceso de desintegración.
Esta capacidad para llevar una coexistencia armoniosa
es uno de los aspectos más importantes de la Madera en la mente y
cuerpo humanos, junto con su complemento, la urgencia de la
autoexpresión individual.
Madera del carácter humano, similar a la estrategia del árbol y la enredadera; representa la opción y búsqueda de la dirección óptima para crecer. Es esencial que plantas y decisiones se adapten a las
circunstancias cambiantes. También nosotros tenemos que ser flexibles o nuestros planes pierden su propósito.
forma parte de su función: los paracaídas de vilano de cardo, las frondas de un helecho, las páminas de una seta, todos cumplen una función en la vida individual de la planta y todos somos ejemplos de un
diseño perfecto. Es la organización, la creación del mundo vegetal, lo que permite la expresión más eficaz de la energía ilimitada de la Madera.
De igual manera, la capacidad para organizar nuestros esfuerzos
eficazmente es la forma humana de enfrentar nuestra energía creativa y
representa un aspecto de la Madera de nuestro interior.
obligarnos a luchar igualmente por nuestra preservación y por las otras formas de vida que comparten o crean nuestro medio ambiente; sólo con este equilibrio se asegura la supervivencia.”
del libro “Teoría y práctica del shiatsu” de Carola Beresford-Cooke

Muy útil la forma de transmitir el pensamiento oriental hacia el mundo occidental. ¡Gracias, Mariel!
Hola MaNieves! gracias por tu comentario. Recién puedo responder a todos ya que tenía desactivada la función. Saludos y espero verte de nuevo por mi blog 😉