ELEMENTO TIERRA: EJE DE NUESTRO SER FÍSICO | ESTACIÓN DE LA CANÍCULA

 

 

 

Formamos parte de la tierra y ella de nosotros… 

amamos la tierra como los recién nacidos aman los latidos de su madre.”

JEFE DE ESTADO
DISCURSO DE 1854
 

ASOCIACIONES DE LA TIERRA: ESTABILIDAD, APOYO, FERTILIDAD, RECEPTIVIDAD, NUTRICIÓN


“La Tierra es el cimiento de nuestra existencia física. Aunque ahora sabemos gracias a la física cuántica que todos los fenómenos materiales consisten en estructuras de energía en movimiento, es la cualidad de la Tierra de esas estructuras la que durante millones de años nos ha dado la sensación de una realidad estable de la cual depender. La tierra es sólida, sustentable y en apariencia inamovible, razón por la cual son tan aterradores los terremotos; y es que damos por supuesta la solidez de la tierra. De la misma forma, cualquier cosa que represente estabilidad y apoyo en nuestras vidas, o en el cambiante caleidoscopio de las percepciones, representa el Elemento Tierra, la seguridad. Tal vez sea un lugar, una relación personal, una estructura intelectual cuales serían las creencias y los principios, un proceso físico como la alimentación; algo que nos dé seguridad o de lo que se pueda depender.

En los primeros días de vida, a menos que no tengamos suerte, ese objeto constante y omnipresente del que se puede depender es la Madre. No cabe duda de que por esta razón casi todas las culturas han llamado “madre” a la Tierra: siempre está allí. El Elemento Tierra saludable en el carácter humano proporciona la capacidad para el aguante y la comodidad al mismo tiempo. Nuestra relación con la persona que representa la madre afecta en gran medida a los meridianos de la Tierra.

La asociación con la “madre” va más allá, porque la palabra que empleamos para caracterizar la tierra también describe a una mujer que puede tener hijos. La tierra es “fértil”, una matriz de la que surgen plantas que nos nutren, riachuelos de los que bebemos, minerales y metales que enriquecen nuestras vidas. Esta capacidad del suelo para contener y propiciar la abundancia y variedad en sí misma es la capacidad del Elemento Tierra. “La Tierra permite sembrar, cultivar y recolectar” (del Shang Shu, citado en The Foundations of Chinese Medicine, pág. 17). Es el Elemento Tierra del cuerpo humano el que sostiene un pequeño grupo de células que se desarrollan formando un bebé; es el Elemento Tierra de la mente humana el que nos permite poseer conceptos intelectuales a partir del germen de una idea. La Tierra en sí misma posee el potencial para una riqueza inagotable de manifestaciones. 

La fertilidad, tanto del cuerpo como de la mente, es un regalo del Elemento Tierra y deriva de su cualidad Yin de receptividad. La Tierra absorbe la lluvia y cualquier líquido que se derrame sobre ella. También absorbe y transforma en su interior los cuerpos muertos, podridos o de desecho, que a su vez se convierten en la base de nuestras vidas, pues el suelo fertilizado acoge las semillas y las nutre. La capacidad de acoger es crucial para que se continúe la fertilidad de la tierra. 

Por su talante acogedor, la tierra consigue nutrirse, se torna fértil y permite el crecimiento y la nutrición de todo tipo de formas de vida que viven sobre ella. El tema de la nutrición es vital para la interpretación del Elemento Tierra y los meridianos del Estómago y el Bazo encarnan la capacidad de acoger, procesar y devolver no sólo nutrición física, sino también emocional e intelectual.”
del libro “Teoría y práctica del shiatsu” de Carola Beresford-Cooke
 
Estas son las asociaciones que corresponden a los meridianos de EstómagoBazo/Páncreas, pertenecientes al elemento Tierra:
 
Según este cuadro sinóptico estos dos meridianos se pueden desequilibrar por exceso de actividad intelectual o tareas relacionadas con el intelecto, lo cual abarca prácticamente todas las actividades que realizamos en el día. Todo aquello que requiera de atención mental presenta una gran variedad de actividades de la vida cotidiana moderna. El simple hecho de responder un mensaje de texto ya lo es. Acostumbrados como estamos a realizar más de una tarea a la vez, comer y trabajar al mismo tiempo por ejemplo, está más que contraindicado. 
El Bazo deja de realizar sus tareas digestivas para acompañar las intelectuales y es así que nuestra digestión se malogra. O comer mientras miramos el noticiero de la noche, a duras penas tratando de digerir las noticias del día mientras que nuestro sistema digestivo hace su mejor esfuerzo por procesar el alimento que ingerimos, todo a las apuradas y sin llegar a apreciar el valor de tener un plato de comida en nuestra mesa, ni de agradecer lo suficiente a quien lo preparó esmeradamente.
Hay un decir zen que reza algo así como: cuando comas, come. Cuando duermas, duerme. Cuando sientas, siente. Quiere decir, simplemente está presente en cada acto que realices. Esa es la mejor conexión posible con la tierra, la mejor manera de expresar gratitud por estar vivos.
 
Conectar con el cuerpo para expresarse, en cada momento, dando lo mejor de cada uno. Siendo uno mismo.

 

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Saludos cordiales,
Mariel Alabarcez
Terapeuta Zen Shiatsu
Desarrollo Personal
CABA, Argentina

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